Inflación en México

México mide su inflación con el INPC (Índice Nacional de Precios al Consumidor), elaborado por el INEGI, y la combate el Banco de México (Banxico), autónomo desde 1994, con un objetivo permanente del 3 % ± 1 punto porcentual.

Cómo se mide

El INEGI publica el INPC dos veces al mes (quincenal y mensual), con una cesta ponderada a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Se distingue entre el índice subyacente (mercancías y servicios, la tendencia de fondo) y el no subyacente (agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, los componentes volátiles). Los datos oficiales están en inegi.org.mx y en el portal de Banxico.

De las crisis recurrentes a la estabilidad

Las décadas difíciles (1976–1995). México encadenó crisis de balanza de pagos y devaluaciones que se trasladaban de inmediato a los precios: la inflación superó el 100 % anual a mediados de los 80, en plena crisis de la deuda. Los "pactos" de estabilización de finales de esa década —acuerdos de precios y salarios entre gobierno, empresarios y sindicatos— iniciaron la desinflación, interrumpida por la crisis del "efecto tequila" de 1994-1995, que volvió a disparar los precios.

La construcción de la credibilidad (1995–2001). Tras la crisis, Banxico —ya autónomo— adoptó gradualmente el esquema de objetivos de inflación, formalizado en 2001 con la meta del 3 %. El tipo de cambio flexible pasó a absorber los choques externos que antes acababan en los precios.

La era del objetivo del 3 %. Desde entonces, la inflación mexicana se ha movido en general en un dígito, con episodios de tensión —2008, 2017 (liberalización de las gasolinas), el brote global de 2021-2023— a los que Banxico ha respondido con subidas de su tasa de referencia, ganándose una reputación de ortodoxia entre los bancos centrales emergentes.

Rasgos propios de la inflación mexicana

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