Historia de la inflación: dos mil años de precios en movimiento
La inflación no la inventó el papel moneda. Desde la Roma imperial hasta los bancos centrales modernos, la historia económica es, en buena parte, la historia de gobiernos tentados de fabricar dinero y de sociedades pagando las consecuencias.
Roma: el denario menguante
El primer gran episodio documentado fue una inflación por degradación de la moneda. El denario romano pasó de ser casi plata pura en el siglo I a contener menos de un 5 % de plata a finales del siglo III: los emperadores rebajaban la ley del metal para acuñar más monedas con que pagar legiones y burocracia. Los precios se dispararon y Diocleciano respondió en el año 301 con su Edicto de Precios Máximos, con castigos severos para quien los superara. Fracasó como fracasan casi todos los controles de precios: generó escasez y mercado negro.
La revolución de los precios (siglos XVI–XVII)
La llegada masiva de oro y, sobre todo, plata americana a través de Sevilla multiplicó la cantidad de metal en Europa. Los precios europeos se multiplicaron aproximadamente por seis en siglo y medio, un ritmo modesto para estándares modernos pero revolucionario para una era de precios seculares estables. Los escolásticos de la Escuela de Salamanca, observando el fenómeno, formularon una versión temprana de la teoría cuantitativa del dinero: más dinero persiguiendo los mismos bienes, precios más altos.
El papel moneda y sus primeras catástrofes
El papel moneda abarató radicalmente el coste de crear dinero, y con él llegaron las primeras inflaciones explosivas: los assignats de la Revolución Francesa (1789-1796) y el "continental" de la independencia estadounidense se hundieron por emisión desbocada. El siglo XX perfeccionó el desastre: la hiperinflación alemana de 1923, la húngara de 1946 —la mayor jamás registrada— y una larga lista que llega hasta Zimbabue y Venezuela. El patrón se repite: déficits financiados con la imprenta. La mecánica completa, en hiperinflación.
La Gran Inflación (1965–1982)
El episodio que definió la macroeconomía moderna. La combinación de políticas expansivas, el fin del sistema de Bretton Woods (1971) y las crisis del petróleo de 1973 y 1979 llevó la inflación de las economías avanzadas a los dos dígitos, conviviendo con estancamiento: nació la estanflación, que la teoría dominante no sabía explicar. La cura llegó con Paul Volcker al frente de la Reserva Federal: tipos de interés por encima del 19 %, dos recesiones y una lección aprendida a alto precio. Lo contamos en detalle en la crisis de los años 70.
La era de los objetivos de inflación
De aquella experiencia nació el consenso actual: bancos centrales independientes con un objetivo de inflación explícito, en torno al 2 %. Nueva Zelanda lo estrenó en 1990 y el modelo se extendió por el mundo. Siguieron dos décadas de inflación baja y estable —la "Gran Moderación"—, el susto deflacionista posterior a 2008 y, tras la pandemia y la crisis energética de 2021-2022, el mayor brote inflacionario en cuarenta años, que recordó a una generación entera que la inflación nunca está muerta: solo dormida.